"Hijo, quien tenga un millón de bolívares en el banco puede vivir tranquilo solo con los intereses sin tocar el capital" Estas fueron palabras de mi padre cuando yo era un niño casi cuarenta años atrás. Claro debemos entender que era más de doscientos treinta mil dólares (232.558 para ser exactos), una cifra importante en cualquier parte del mundo. Lo increíble es que después de pasadas varias décadas y varias pésimas administraciones por nuestro rico país, (Tenemos oro, diamantes, bauxita, gas natural, las mayores reservas petroleras del mundo y una laargaa lista de etcéteras), esta cantidad de bolívares es insuficiente para tomarnos un café o un agua mineral en la panadería del barrio y solo es aproximadamente 24 centavos de dolar ya que hacen falta cuatro millones doscientos mil (4.200.000 Bs) para comprar un simple dolar. Claro está estoy hablando de Bs. no de Bsf. Debemos recordar que el 1 de enero de 2008 en el gobierno de Hugo Chávez y tras el Fracaso de su equivocada política económica se vio en la necesidad de maquillar las cifras quitándole tres ceros a nuestra moneda (Bs) y creando una nueva escala monetaria, el bolívar fuerte (Bs.F.), por lo tanto el millón (1.000.000 Bs.) del cual estoy hablando hoy lo representamos así (1.000 Bsf) aunque astutamente le quiten la "F" sabiendo que muchas personas solo tienen memoria de corto plazo. Que triste que hayamos permitido la destrucción de nuestra economía y de nuestra moneda, hemos sido cómplices por omisión y eso es algo que debe terminar. NO MÁS COMPLICIDAD. NO MÁS OLVIDO Y FLOJERA MENTAL. LUCHEMOS POR VENEZUELA. SEAMOS FACTORES DE CAMBIO POR UNA PATRIA MEJOR.
Seamos grandes como robles
El coach y consultor internacional John Whitmore dijo que "todos somos similares a una bellota, que contiene en su interior todo el potencial para convertirse en un majestuoso roble . Necesitamos alimento, estímulo y luz para crecer, pero el roble ya se encuentra en nuestro interio r". Debemos amar lo que somos ya que cada uno de nosotros es maravilloso e irrepetible; nacemos con todo lo necesario para vivir una vida exitosa y dejar una huella duradera en este mundo, aunque casi nadie logra descubrir su verdadero potencial y menos aún desarrollarlo al máximo. Seamos tan curiosos como los niños que se maravillan por la belleza de la creación. Asumamos nuevos retos y vallamos por ellos con el ímpetu de un tsunami. No tengamos miedo a los fracasos, porque el mayor de ellos es nunca intentar nada, al contrario usémoslos como fuente de aprendizaje y crecimiento.
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